Intolerancias alimentarias: ¿qué son y cómo afectan?
Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas no mediadas por el sistema inmunológico. Se producen porque el cuerpo tiene dificultades para procesar ciertos componentes de los alimentos. Entre las causas más comunes están:
- Déficit enzimático, como en el caso de la intolerancia a la lactosa.
- Sustancias bioactivas, como la tiramina en quesos curados.
- Contaminantes o aditivos (conservantes, edulcorantes, colorantes, estabilizantes).
Aunque sus síntomas suelen ser más leves que los de una alergia, las intolerancias pueden provocar malestar digestivo recurrente, migrañas, fatiga o alteraciones en el peso.
🧪 ¿Cómo se diagnostican?
Uno de los métodos más utilizados hoy en día es el Test Alcat, que analiza la reacción de las células sanguíneas frente a extractos alimentarios. En función de los resultados, se eliminan temporalmente ciertos alimentos y, más adelante, se reintroducen de forma progresiva y controlada.
Alergias alimentarias: una respuesta del sistema inmunitario
A diferencia de las intolerancias, las alergias alimentarias implican una respuesta inmunológica. El cuerpo identifica una sustancia como peligrosa y libera anticuerpos IgE, generando una reacción inmediata que puede ir desde molestias leves hasta episodios graves.
⚠️ Síntomas comunes:
- Urticaria, picor, enrojecimiento de la piel
- Dificultad respiratoria, sibilancias
- Dolor abdominal, vómitos, diarrea
- Angioedema (hinchazón de labios, cara, lengua)
- En casos extremos: shock anafiláctico
🔬 Diagnóstico
El Test Prick o prueba cutánea es el más habitual. Se introduce un extracto del alérgeno en la piel y se observa si hay reacción inmediata. Es una técnica segura, rápida y muy eficaz.
Alérgenos vegetales y proteínas implicadas
Muchas alergias de origen vegetal se deben a proteínas que las plantas utilizan para su defensa natural. Estas incluyen:
- Homólogos de Bet v 1: presentes en frutas como manzana, pera o melocotón.
- Proteínas de transferencia de lípidos (LTPs): muy estables y responsables de reacciones graves.
- Proteínas de reserva: como las prolaminas (presentes en trigo, cebada y centeno) y las cupinas (en legumbres, soja y frutos secos).
Estas proteínas pueden resistir el calor y la digestión, lo que explica su alta capacidad alergénica.
Diferencias entre intolerancia alimentaria y alergia alimentaria
La intolerancia alimentaria es muy común, especialmente en niños, mientras que la alergia alimentaria es menos frecuente. La principal diferencia entre ambas radica en el mecanismo que las provoca: la intolerancia no implica una respuesta del sistema inmunológico, mientras que la alergia sí, mediante la producción de anticuerpos IgE.
En cuanto a los síntomas, las intolerancias suelen manifestarse con molestias digestivas leves o moderadas, y tienden a repetirse con el tiempo. Por el contrario, las alergias provocan reacciones inmediatas que pueden ser graves e incluso potencialmente mortales, como el shock anafiláctico.
El diagnóstico de las intolerancias suele hacerse mediante el test Alcat o el test Dria, mientras que las alergias se detectan con el test Prick o prueba cutánea. Además, las intolerancias pueden estar asociadas a alteraciones del peso corporal, mientras que las alergias no suelen tener impacto en el peso.
Cómo mantener una dieta equilibrada con alergias o intolerancias
Tener una alergia o intolerancia alimentaria no implica renunciar a una alimentación saludable. La clave está en la planificación dietética personalizada. Es fundamental:
- Identificar los alimentos a excluir mediante un diagnóstico profesional.
- Sustituirlos por alternativas de valor nutricional similar.
- Realizar un seguimiento para detectar posibles carencias.
- Priorizar alimentos frescos, evitar ultraprocesados y leer bien el etiquetado.
Con el acompañamiento de un dietista-nutricionista, es posible seguir una alimentación segura, equilibrada y adaptada a cada necesidad.
Conclusión
El equilibrio alimentario es la base de una vida saludable. Las intolerancias y alergias alimentarias suponen un desafío, pero también una oportunidad para conocer mejor nuestro cuerpo y adaptar nuestra dieta de forma consciente y responsable. Con las herramientas diagnósticas adecuadas y una buena educación nutricional, se puede lograr una alimentación completa, segura y perfectamente equilibrada.
Mario Sánchez Caballero

